El Foro Económico Mundial publica cada año, junto con Accenture, su Global Cybersecurity Outlook, que mide cómo perciben empresas y gobiernos su capacidad de resistir ataques. La edición 2025 deja un mensaje incómodo para América Latina, y por extensión para Panamá.
Lo que dice el informe para América Latina
La región muestra una brecha clara de confianza frente al mundo desarrollado:
| Indicador | América Latina | Europa y Norteamérica |
|---|---|---|
| Sin confianza en responder a un ciberataque grave a infraestructura crítica | 42 % | 15 % |
| Muy confiados en la preparación de su país | 4 % | — |
A esto se suman dos hallazgos que apuntan directamente al Estado:
- El sector público es el más golpeado: el 38 % reporta resiliencia insuficiente, frente a solo el 10 % de las medianas y grandes empresas privadas.
- El déficit de talento en ciberseguridad del sector público creció: el 49 % de las entidades dice no tener el personal necesario, un aumento del 33 % respecto a 2024.
En otras palabras: en la región, quien menos preparado se siente es el propio Estado, que es también el que custodia los servicios esenciales.
Lo que dice la OEA y el BID
En la misma línea, el reporte de ciberseguridad 2025 de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), elaborado con el Centro de Capacidad en Ciberseguridad de la Universidad de Oxford, evalúa la madurez de 30 países de América Latina y el Caribe. Sus conclusiones:
- La región avanza en el fortalecimiento de sus capacidades, pero persisten brechas estructurales en recursos, formación de talento y coordinación entre sectores.
- La rápida adopción de la inteligencia artificial está transformando el panorama de amenazas: amplifica los riesgos existentes y genera vulnerabilidades nuevas, lo que urge a actualizar los marcos de gobernanza y las normas.
- El liderazgo político y la capacidad institucional son decisivos: los países que integran la ciberseguridad en su agenda de desarrollo y fomentan alianzas público-privadas están mejor posicionados para cerrar la brecha.
Los dos informes, con métodos distintos, apuntan al mismo diagnóstico: el problema no es solo tecnológico, sino de gobernanza, talento y coordinación.
Por qué le importa a Panamá
Panamá es un centro financiero, logístico y de conectividad de la región: el Canal, la banca internacional, los puertos y los cables submarinos son infraestructura crítica y, por tanto, blanco atractivo. Tres razones concretas por las que estas cifras nos tocan de cerca:
- Marco de datos vigente. La Ley 81 de 2019 de protección de datos personales impone a las organizaciones deberes de seguridad y notificación. Un incidente no es solo un problema técnico: puede activar responsabilidad legal.
- Política pública en marcha. Panamá cuenta con una Estrategia Nacional de Ciberseguridad y con autoridades que impulsan la agenda digital; el reto, como en toda la región, es cerrar la brecha entre la norma y la capacidad real de respuesta.
- Cadena de suministro y terceros. El informe subraya que el riesgo entra muchas veces por proveedores. Para un hub de servicios como Panamá, la debida diligencia sobre terceros deja de ser opcional.
Qué pueden hacer las organizaciones
- Tratar la ciberseguridad como un asunto de gobierno corporativo y cumplimiento, no solo de informática.
- Documentar un programa de protección de datos acorde con la Ley 81 de 2019 y sus obligaciones de seguridad y notificación de brechas.
- Evaluar el riesgo de proveedores y contratos (cláusulas de seguridad, responsabilidad y notificación).
- Prepararse para el incidente antes de que ocurra: plan de respuesta, responsables y comunicación.
El mensaje del Foro Económico Mundial no es alarmista sino práctico: la resiliencia se construye antes del ataque. Para Panamá, cerrar la brecha es también una oportunidad de diferenciarse como plaza segura para invertir y operar.
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Cómo se mide: el modelo de madurez de Oxford
El reporte se elabora con el Global Cyber Security Capacity Centre de la Universidad de Oxford y evalúa a 30 países en cinco dimensiones (el modelo CMM):
- Política y estrategia de ciberseguridad.
- Cultura y sociedad (conciencia y confianza digital).
- Educación, capacitación y habilidades (el talento).
- Marcos legales y regulatorios.
- Tecnología y estándares.
No mide solo si existe una ley, sino qué tan madura y aplicada está cada capacidad.
Lo que dice para la región
- Avances sostenidos: desde la evaluación de 2020, la región mejoró en las cinco dimensiones y se redujo la brecha entre países.
- Brechas persistentes: la calidad del software, la protección de infraestructura crítica y el mercado de ciberseguridad siguen menos desarrollados, y la inversión en investigación e innovación es limitada.
- Amenaza emergente: la inteligencia artificial eleva la sofisticación de los ataques y plantea desafíos sin precedentes para la seguridad nacional y la estabilidad económica.
El mensaje coincide con el del Foro Económico Mundial: el problema no es solo tecnológico, sino de gobernanza, talento y coordinación.
