Proyecto de ley 583.
Que establece el marco regulatorio para la esterilización en el sistema público de salud, a petición de hombres y mujeres
Jorge Bloise
Fundamento de la iniciativa
Exposición de motivos
Lectura del expediente; coteja las dudas con el documento original.
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En Panamá, persiste una grave desigualdad legal y estructural entre mujeres y'hombres en el' ejercicio de su derecho a decidir sobre su vida reproductiva. La primera ley que "permitía" la esterilización de mujeres que tuviesen por 10 menos cinco hijos vivos y cuyas condiciones económicas y sociales "fuesen dificiles"; fue la Ley 48 de 13 de mayo de 1941, cuando el Derecho Internacional todavía no había creado, en 30 artículos sobre los derechos humanos considerados básicos, el 10 de diciembre de 1948. No fue sino 72 años después, que se aprobó la Ley 7 de 5 de marzo de 2013, "que establece el marco regulatorio para la esterilización femenina." Tenemos, entonces, que la esterilización ya existe como derecho; no se trata de permitirle, sino de regular para proteger la salud, tanto de hombres como de mujeres, en igualdad.
La ley vigente de 2013 tiene el mérito de que finalmente deroga la ley de 1941, aunque sea 72 años después. No obstante, no toma en consideración dos de los derechos humanos más importantes, resultado de muchas luchas libradas por las mujeres en Panamá y en el mundo: •
El derecho de todos los seres humanos a ser considerados iguales ante la ley, ya que la ley en comento crea privilegios a favor del género masculino.
• El derecho a decidir sobre su vida reproductiva conforme a la ley, así como el número de embarazos y cuándo tenerlos.
Así como se prohíbe la esterilización forzada, no se debe obligar a una mujer a tener hijos, como requisito para acceder a la esterilización, ya que esto equivale a una maternidad forzada.
La Ley establece condiciones para que las mujeres tengan acceso a la esterilización, que no se establecen para los hombres, quienes tienen plena libertad para solicitar la esterilización sin tener hijos y sin recomendación médica, con el solo requisito de que se les informe de que es una cirugía electiva, sobre sus riesgos y complicaciones y que su efecto es permanente. Por el contrario, a las mujeres se les exige que: 1. Sean mayores de veintitrés años 2. Tengan un mínimo de dos hijos 3. Que tengan una recomendación médica.
Esto violenta los principios de no discriminación, equidad e igualdad ante la ley, que consagra la Constitución Política vigente y normas internacionales suscritas por la República de Panamá. Adicionalmente, infringe el principio universal que establece que todos los seres humanos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección ante la ley.
Presentamos esta propuesta de ley, que regula la esterilización, sin violar derechos humanos ni el ejercicio de la autonomía reproductiva. La sexualidad debe estar libre de injerencias de carácter discriminatorio contra las mujeres. No las deben hacer depender de la recomendación de un médico o de un informe de un ente de salud mental, el cual puede objetar la cirugía por sexismo, insensibilidad o tener reservas por objeción de conciencia o de cualquier otra índole y negarse a emitir dicha recomendación.
Tal como establece la misma ley 7 de 2013, en su artículo primero, "la esterilización es un derecho personalísimo y voluntario de la mujer" y, por ende, del hombre.
Al establecer condiciones para la esterilización, se discrimina en contra de las mujeres de escasos recursos económicos, pues la ley no prohíbe la esterilización, por tanto, aquellas mujeres con suficientes recursos económicos pueden esterilizarse sin cumplir con ninguno de los requisitos establecidos, mientras que aquellas que no cuenten con los mismos recursos económicos, se ven imposibilitadas de hacerlo, 10 que agrava aún más la situación económica de las mujeres de bajos recursos.
Si toda mujer adulta en Panamá tiene derecho a decidir sobre su vida sexual y reproductiva, el Estado debe asegurarle los medios para que la misma goce de una óptima salud, libre de toda discriminación. Los riesgos, las amenazas, las coacciones y todo tipo de violencia en el ejercicio de la sexualidad y reproducción, tienen que desaparecer. Por tanto, las leyes y normas que niegan o limitan la autonomía reproductiva o su acceso a servicios y medicamentos, producto del avance científico, resultan discriminatorias y limitan la potestad de proteger su propia vida y su salud. La mujer tiene el derecho a planificar la forma en la que quiere llevar su vida personal y profesional, por lo que debe tener la opción de disponer de su cuerpo como quiera en cualquier etapa de su vida y sin requisitos previos.
Nuestra propuesta también toma en consideración excepciones al requisito de mayoría de edad, en consonancia con la realidad de Panamá. Hay excepciones en las que sería insensible, por no decir que iría en contra de la vida y la salud humana, negar la esterilízación a menores de 17 años en ciertas circunstancias, como vemos por el siguiente análisis.
Los embarazos de adolescentes limitan las posibilídades de superación personal y académica, ponen en peligro su vida y la de sus hijos y las estigmatizan y empobrecen. La mayoría ha desertado del sistema escolar. La esterilización en estas condiciones para limitar la cantidad de hijos les daría la oportunidad de terminar la escuela secundaria, rehacer su vida, estudiar o aprender un oficio, estabilizarse psicológicamente, conseguir trabajo y reintegrarse a la sociedad para generar un aporte para ellas, sus hijos y al país. Mientras más hijos tengan, menos oportunidades tendrán de rehacer su vida y salir de la pobreza y la de sus hijos, que se ha descrito como nuestra quinta frontera.
La esterilización (siempre con su consentimiento informado) pudiera ser un procedimiento muy provechoso para aquellas menores que viven en situaciones de pobreza multidimensional, donde las condiciones básicas de vida son inalcanzables. Las madres adolescentes abonan a la cadena de pobreza de una comunidad, pues son incapaces de mantenerse a ellas mismas y a sus hijos, por 10 que nunca logran superar el estrato social en el que se encuentran. Una reducción en la cantidad de hijos que se deben alimentar, educar y cuidar, puede crear una diferencia abismal para el futuro de las madres adolescentes. Además, las causas del embarazo adolescente están muy asociadas al entorno social y área de riesgo social. La esterilización en algunos casos podría hacer la diferencia entre pobreza extrema y una vida digna y entre la salud y la enfermedad de la madre y sus hijos; incluso entre la vida y la muerte.
La única forma de disminuir el embarazo en las menores de edad es la prevención, a través de la educación sexual. La esterilización no es un mecanismo de prevención, sino de contención, para adolescentes que han truncado sus sueños y ya tienen muchos hijos a muy temprana edad. Esto es una realidad persistente y profundamente costosa, que sigue lastrando el potencial humano y el desarrollo del país. Más allá de las cifras de nacimientos anuales, el impacto socioeconómico acumulado del embarazo y la maternidad temprana impone una carga masiva que sigue representando un costo de oportunidad monumental.
Según la ngurosa metodología MILENA (Metodología de Impactos del Embarazo Adolescente en América Latina y el Caribe) aplicada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFP A), el costo de oportunidad asociado al embarazo y la maternidad temprana en Panamá asciende a una cifra asombrosa: $1.500 millones. Esta cantidad equivale al 2% del producto interno bruto (PIB) del año 2022.
Para comprender la magnitud de estos $1.500 millones perdidos anualmente, el estudio ofrece comparaciones impactantes: la cifra es comparable al costo inicial de la línea 1 del Metro de Panamá. Panamá podría liberar recursos suficientes para, por ejemplo, modernizar el Metro de Panamá con la adquisición de 50 nuevos trenes, capaces de movilizar a 100 millones de usuarios al año o 270.000 pasajeros diarios. Además, representa el valor de un mes de operaciones en la Zona Libre de Colón en reexportaciones.
Estos paralelismos subrayan que el embarazo adolescente no es un problema menor, sino un obstáculo económico de primer orden que detrae recursos que podrían destinarse a inversiones vitales en infraestructura y dinamización económica.
En el 2021 la tasa de fecundidad adolescente de Panamá fue de 51.7, según información del Ministerio de Salud. Panamá es el tercer país del mundo en tasa de fecundidad en jóvenes, entre los países con la tasa más alta de embarazos precoces (la lista la encabeza Nicaragua, seguida por Guatemala y luego Panamá).
Se estima que en la región dos millones de niños nacen de madres con edades entre los 15 y los 19 años, de acuerdo con un informe publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA); se estima en 46 nacimientos por cada 1,000 jóvenes de entre 15 y 19 años.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), en Panamá, un total de 517 niñas menores de 15 años tienen hijos nacidos vivos; de estas, 504 tienen un hijo, 12 tienen 2 hijos, y una ya tiene 3 hijos. En cuanto a las niñas de 15 a 19 años, un total de 13,056 niñas tienen hijos nacidos vivos. De éstas, 9,305 tienen un hijo; 3,054 tienen 2 hijos, 616 tienen 3 hijos, 65 tienen 4 hijos; 13 tienen 5 hijos; 2 tienen 6 hijos; y 1 tiene 7 hijos. APLAF A incluso ha reportado un caso de una joven de 19 años que ya tiene 9 hijos.
En un informe realizado por el Plan Internacional y UNICEF, se revela que entre los motivos por los que muchas adolescentes quedan embarazadas a tan corta edad es por la falta de información (el tema de la educación sexual sigue siendo un tabú y una deuda social de políticas públicas en nuestro país), la falta de oportunidades, las expectativas sociales y la violencia sexual. Aun cuando las adolescentes tengan conocimiento de métodos alternativos de control natal, les resulta vergonzoso pedir un condón en una farmacia, o no creen que nadie se los vaya a vender, ni tampoco inyectarlas; les da pena, pero este factor no les impide tener relaciones sexuales.
Por ello es importante no solo brindarles acceso a opciones de control de natalidad, sino también hacer una efectiva divulgación, para normalizar el tema en todos los sectores de Panamá. Adicionalmente, hay que considerar que muchas han sido víctimas de la trata de personas o violación por parte de extraños, parientes cercanos y hasta por sus propios padres o padrastros.
Es por todas estas razones que presentamos esta propuesta ciudadana, con el convencimiento de que coadyuvaría a una sociedad con menos violencia y discriminación hacia las mujeres. Crea caminos alternos para ayudar en la disminución de las afectaciones personales y profesionales que puedan sufrir aquellas menores de edad que ya tengan hijos. Y le dará el derecho a la mujer de tomar verdaderas decisiones sobre su cuerpo, que generarían resultados beneficiosos.
Exposición de motivos
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