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Proyecto de ley 343.

Que modifica la Ley 364 de 2023 y dispone cobertura nacional para la atención sobre el duelo, las pérdidas significativas y el trauma en la República de Panamá

Giselle de la Hoz

Fundamento de la iniciativa

Exposición de motivos

Lectura del expediente; coteja las dudas con el documento original.

Todos los seres humanos estamos conscientes de que el ciclo de la vIda, está lleno de diversas etapas que enfrentamos desde que nacemos hasta nuestra muerte y, que se encuentran enmarcadas, inevitablemente, por momentos de sufrimientos. Esto lo podernos evidenciar en los distintos escenarios que como mundo hemos confrontado, tales como los conflictos armados, desplazamientos forzados o inmigraciones, desastres naturales e incendios, crisis económicas, accidentes automovilísticos o aéreos, y de lo que enfrentamos con la pandemia del COVID-19, entre otros. En dichos escenarios, la falta de atención temprana y adecuada para tratar las pérdidas, duelos y traumas que dichas situaciones ocasionaron, reflejan un afrontamiento desadaptativo de las reacciones emocionales, cognitivas y conductuales que impactan en el funcionamiento y rendimiento del individuo, afectando todo el sistema familiar, laboral y social. De lo anterior y tomando en consideración que, según Payás Puigamau, A. (2015 :20), por cada muerte, hay un promedio de 6 personas cercanas que podrían experimentar el proceso del duelo. Por su parte, Lundorff et al. (2017) el 9.8% de las personas en duelo podrían desarrollar el Trastorno de Duelo Prolongado. Por lo que, podríamos hacer una estimación de la población de dolientes en Panamá, analizando las estadísticas de fallecimientos de años recientes. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) en el año 2022 se registraron 22,860 muertes, entre ellas se encuentran: tumores (neoplasias) malignos con 3,432 fallecidos; enfermedades isquemias del corazón con 2,130; enfermedades cerebro vasculares con 1,783; accidentes de lesiones autoinfligidas, agresiones y otra violencia con 1,518; y por COVID-19 con 1,125. De estos datos, existen alrededor de 137,160 personas en duelo por las defunciones del 2022, de las cuales 13,996 podrían desarrollar Duelos Complicados. Con respecto al COVID-19, de acuerdo al INEC entre e12020 y 2022, se reportaron 9,470 personas fallecidas por esta condición. Sin embargo, de acuerdo con índices internacionales recopilados en la investigación de Elisa Bósquez Young de Mattatall (2023), identificó que existen aproximadamente 77,000 personas en duelo en Panamá a causa de estos fallecimientos por COVID-19. Por otro lado, de acuerdo al Sistema Nacional Integrado de Estadísticas Criminales del Ministerio de Seguridad, entre enero a agosto de 2023, se contabilizaron 365 homicidios; mientras que, para el mismo periodo en el 2024, se han registrado 406 homicidios a nivel nacional, dando un total de 771 fallecidos entre ambos periodos, con un aproximado de 4,626 personas en duelo a causa de homicidios.

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Al comprender mejor estos procesos, podemos fomentar un entorno más sensibilizado, capacitado y resiliente para aquellos que enfrentan estas situaciones adversas. Por lo cual, a continuación, abordaremos en esta exposición de motivos el significado y la importancia de la pérdida, el duelo y el trauma en el desarrollo personal, social y económico de las personas. La palabra pérdida puede tener muchos significados, de acuerdo a Neimeyer (2002, p. 15) van desde la privación de algo que hemos tenido, el fracaso para conservar o conseguir algo que tiene valor para nosotros, una disminución mensurable en alguna sustancia o proceso, la destrucción o la ruina; hasta los significados más personales y difícilmente expresables asociados con pérdidas pasadas y presentes en nuestras propias vidas. De acuerdo con Rubio Espíndola (2007), existen múltiples tipos de pérdidas como lo son: la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, los fracasos escolares, la partida a un lugar lejano o cambios de domicilio propio o de un ser amado, por abandono familiar, divorcio o separación, el diagnóstico de una enfermedad crónica, grave o incapacitante, entre otros. La palabra duelo procede del latín "dolus", que significa dolor. Lo cual nos indica que el dolor es un aspecto fundamental en este proceso. Usualmente, asociamos al duelo únicamente con la muerte de un ser querido; sin embargo, este término puede atribuirse también a procesos psicológicos y sociales de pérdidas que tengan un gran impacto en la vida de una persona o de la sociedad. En este sentido toda pérdida significativa provoca un proceso de duelo. El Camino del Duelo o Fases del Duelo, es el camino o proceso que tienen que transitar las personas al enfrentar una pérdida significativa. En dicho camino, se tiene las siguientes reacciones y emociones, así: •

Shock: Mecanismo de defensa que protege ante la amenaza de un dolor psíquico. Este mecanismo protector de tiempo y oportunidad de absorber la información.

• Negación: Periodo de incredulidad que se vive después de la pérdida. Durante esta etapa la realidad no ha penetrado conscientemente en la persona.

• Miedo: Temor de enfrentar la realidad sin el ser o lo perdido. En él, se podrían presentar fobias, ansiedad, paranoias y otros desórdenes psíquicos.

• Culpa: Se manifiesta como una intensa auto crítica donde la persona se cuestiona' si pudo haber evitado la pérdida, si es responsable de la misma y/o sobre acciones no tomadas o palabras no dichas.

• Ira: Se manifiesta una agresividad con autorreproches, pérdidas de la seguridad y autoestima. Puede ir dirigida hacia uno mismo, a otros, a un ser superior y/o vida.

• Depresión: Es un sentimiento total de desesperanza. La persona se siente perdida y vacía, incluso puede llegar a perder el deseo de seguir viviendo.

• Aceptación: Es cuando una persona se ha adaptado a una nueva realidad. Su dolor disminuye, sin que haya olvidado la pérdida, recuperando su funcionamiento diario.

• Serenidad: Fase de tranquilidad y paz interior en que se recuerda y disfruta de la memoria de lo perdido. No significa la ausencia de dolor o tristeza, sino más bien una aceptación y un equilibrio emocional.

• Esperanza: La persona vuelve asentir alegría y amor por una vida completa y normal, se siente segura y valiente. Este sentimiento puede ayudar a las personas a encontrar Un propósito y/o un proyecto de vida.

Por lo general, estas reacciones disminuyen en intensidad a medida que se acepta la pérdida; sin embargo, una revisión sistemática que muchos continúan experimentando reacciones a largo plazo que afectan su vida diaria, conocidas como "duelo complicado". Se estima que aproximadamente uno de cada diez adultos en duelo, corre el riesgo de desarrollar un Trastorno de Duelo Prolongado (Lundorffet al., 2017). La revisión sistemática de Parro-Jiménez et al. (2021), múltiples estudios que argumentan' la existencia de una gran cantidad de circunstancias que van a influir en la forma en que la persona manifiesta su duelo, bien sea por muerte o cualquier otra pérdida significativa. Dentro de las cuales se pueden encontrar: •

Roles de Género: Debido a su alta influencia en la forma de expresar el dolor, caracterizada por la ira en los hombres y por la tristeza en las mujeres.

• Edad: El impacto de las pérdidas es procesado de manera diferente según el nivel de neurodesarrollo del cerebro y la etapa de vida en la que se encuentra el ser humano.

• Ti po de Pérdida: Las circunstancias que rodean una pérdida son fundamentales en la forma en que se manifiesta el duelo. Esto incluye pérdidas repentinas, violentas o conflictivas, así como aquellas clasificadas como NASH: Natural, Accidental, por Suicidio y Homicidio.

• Red de Apoyo: Como comunidades, familiares, amigos, conocidos y profesionales de salud mental, la presencia o ausencia de estas tienen un gran impacto.

• Sistema de Creencias y Espiritualidad: La religión puede ser un factor protector en la comprensión y aceptación de la muerte, dando consuelo; sin embargo, también puede ser un factor de riesgo si la pérdida experimentada tiene un alto nivel de tabú, culpabilización, vergüenza y rechazo en la comunidad.

Ahora bien, en cuanto la reacción y manejo del duelo, Pérez González (2009) resalta la importancia del correcto afrontamiento del duelo en el núcleo familiar, pues los niños. y adolescentes tienen una gran dependencia del adulto para afrontar y resolver las situaciones problemáticas por encontrarse en proceso, por ende, no cuentan con la madurez cognitiva y emocional para vivir de forma sana su proceso de duelo. Por lo que, si la pérdida es precoz y el afrontamiento es deficiente, pueden aparecer cuadros psicopatológícos graves. El duelo complicado en niños y adolescentes se caracteriza por un dolor intenso, bloqueando sus mecanismos para la elaboración del duelo y cuyo resultado generalmente, se manifiesta en los cambios de conducta, trastorno depresivo, desinterés y negación prolongada, trastorno por ansiedad, alteraciones corporales o somatizaciones, o por los cambios en la socialización o aislamiento de sus amigos, o alteración del rendimiento escolar o rechazo a la escuela. En el caso del adulto mayor, a menudo tienen que enfrentar más de una pérdida a la vez, ocasionando en ellos una afectación emocional, que involucra una serie de reacciones como la depresión y el sentimiento de abandono. Las pérdidas que enfrentan, están relacionadas principalmente con lo social, que puede ser el rol que ocupan en la sociedad y en los diversos grupos que participan; en lo económico, que tiene que ver con la jubilación y la disminución de recursos económicos. A la vez, se encuentra el psicológico, que se relaciona con las funciones cognitivas; y el físico que está asociado con la aparición de enfermedades crónicas, degenerativas, presencia de condiciones de discapacidad o disminución de la funcionalidad. Con respecto al trauma, es una palabra griega que significa "herida". Según la Organización Mundial de la Salud - OMS (2019), el trauma se refiere a una respuesta emocional y psicológica que resulta de un evento extremadamente estresante o amenazante, que puede incluir violencia, abuso, desastres naturales, o pérdidas significativas. En otras palabras, el trauma es un estado emocional de malestar y estrés asociado a una experiencia catastrófica que desata en la persona la sensación de ser vulnerable al daño. Por lo tanto, el trauma es una reacción natural a eventos desafortunados, que, en ocasiones, son inesperados. De lo anterior, la presente propuesta legislativa tiene como objetivo, incluir en el sistema de salud, tanto público, seguridad social y en el . privado, una atención integral, universal y accesible, a fin de que las personas que enfrentan algún duelo, pérdida significativa o trauma, puedan recibir una atención adecuada para afrontar los escenarios que se le presentan en la vida: La atención integral del duelo, las pérdidas y el trauma, debe abarcar todas las dimensiones tanto físicas, emocionales, cognitivas, sociales y espirituales de la vida de una persona, ya que las pérdidas impactan de forma significativa en el funcionamiento del individuo, provocando consecuencias perjudiciales y conductas desadaptativas. La falta de una respuesta adecuada ante las pérdidas puede generar consecuencias severas, tanto a nivel económico como social. En el ámbito económico, la inacción puede llevar a una caída sostenida en la productividad y un aumento del desempleo, afectando la estabilidad financiera de las familias y comunidades. Socialmente, la negligencia en el manejo de estas situaciones puede provocar un incremento en la desigualdad y la desconfianza en las instituciones, erosionando el tejido social y fomentando la polarización. Por lo que, la atención integral es fundamental para la salud psicoemocional, siendo componente esencial del bienestar general de la población. En la República de Panamá, la creciente complejidad de los desafíos emocionales, exacerbados por factores como la violencia, la pobreza y, como mencionamos al inicio de nuestra exposición, la pandemia de COVID-19, han evidenciado la urgente necesidad de abordar el acceso a servicios de atención psicoemocional, especialmente en situaciones de duelo, pérdidas significativas y trauma. La realidad es que, por años, el duelo, la pérdida y el trauma, han sido caracterizados por la baja o nula importancia necesaria, por considerarse que las personas. se demostrarían vulnerables y que, en consecuencia, despierta el temor de ser juzgados o estigmatizados por la sociedad. Se ha demostrado, además, que el desconocimiento y los mitos asociados al duelo, pérdidas y traumas, agravan la situación de atención integral, lo que conduce a la persona a un sufrimiento silenciado, que es lo que prevalece en nuestra cultura panameña. En algunas ocasiones, la persona no cuenta con los recursos internos para buscar una red de apoyo que le permita expresar sus sentimientos y emociones. Tal y como lo explica Pangrazzi (2003) es necesario establecer redes de mutua ayuda ya que compartir el duelo con la comunidad reduce la soledad, el estrés y los problemas emocionales, promoviendo a su vez el bienestar integral. En el ámbito legal, el articulo 109la Constitución Política de la República de Panamá, establece que el Estado debe velar por la salud del individuo y su población, brindando, entre ellas, promoción y rehabilitación de la salud, entendiendo como un completo bienestar físico, mental y social. En este aspecto, es responsabilidad del Estado buscar mecanismos para cuidar la salud mental de su población, abarcando en lo posible, todas las aristas de este proceso. Por su parte, el artículo 112 de la Constitución Política expresa que "Es deber del Estado establecer una política de población que, a las necesidades, del desarrollo social económico del país." (Lo subrayado es nuestro). Por todo lo antes expuesto, este anteproyecto de ley busca ayudar al Estado en que su población cuente con un acceso integral y universal a la atención primaria especializada en los aspectos del duelo, pérdidas significativas y traumas, abarcando los sistemas de salud, educativo y comunitario; asimismo, como de robustecer y complementar la Ley 364 de 6 de febrero de 2023, "Que desarrolla el derecho humano a la salud mental y garantiza su cobertura nacional'; la Resolución del Ministerio de Salud No. 401 de 11 de agosto de 2004, "Que reconoce la gestión intersectorial en pro a la salud mental por entidades gubernamentales, no gubernamentales y empresas privadas"; el Decreto Ejecutivo No. 302 de 18 de noviembre de 2003, "Que adopta el Plan Nacional de salud Mental" ,