Proyecto de ley 10.
Que reconoce y apoya la labor de las personas cuidadoras y rescatistas de animales y otras disposiciones
Angela Jimenez
Fundamento de la iniciativa
Exposición de motivos
Lectura del expediente; coteja las dudas con el documento original.
La presente iniciativa tiene como objeto reconocer, fortalecer y apoyar la labor de las personas naturales y jurídicas que se dediquen a las actividades de rescate, protección y albergue de animales sin hogar, abandonados o maltratados en el territorio nacional, con la meta final de poder respaldarles y potenciar el servicio de cuidado que les prestan a los animales, a la sociedad y al Estado en general. A la vez, este proyecto busca establecer medidas a favor de los animales que estén bajo su cuidado con el fin de poder mejorar las expectativas de vida y condiciones de bienestar de estos animales. El deber de proteger y cuidar a los animales por parte del Estado y de la sociedad sin duda alguna es indiscutible. Sin embargo y pese a un marco legal arropado en la ley 70 del 2012 conocida como la "Ley de Protección y Bienestar Animal", en la cual se establecen disposiciones para la protección y el bienestar de los animales en el país y aborda temas como la tenencia responsable de mascotas, la prohibición de maltrato animal, la regulación de espectáculos y peleas de animales, entre otros aspectos, los animales sin hogar o en estado de calle, son los grandes desprotegidos. Como nación soberana, Panamá debe desarrollar medidas de acción efectivas para salvaguardar la vida de los animales y a la vez prevenir su indigencia, maltrato y abandono. Si bien la cifra exacta de animales en condición de calle en Panamá no es conocida a profundidad, sin duda alguna son miles los animales que se exponen diariamente a situaciones de violencia, abuso y padecimiento. Ante esto, debemos considerar que hay una ausencia de acciones coordinadas para atender a estos animales y reducir aquellos factores que los lleven a vivir en la calle. Es importante mencionar que las condiciones de salud de estos animales son lamentables y es muy común encontrar en los distintos municipios y ciudades de la República de Panamá, a animales como perros y gatos con enfermedades de gravedad o heridas expuestas sin atender. Animales con hambre, que son víctimas de desnutrición, deshidratación, abusos como envenenamientos y otras condiciones de crueldad, que provocan que los animales sufran y en muchos casos, fallezcan.
No podemos dejar de lado que esta situación de abandono y crueldad a los que se someten a los mejores amigos de los humanos, también es una problemática de salud pública. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (F AO), la Oficina Internacional de Epizootias (OIE), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), mediante su enfoque "Una sola salud", plantean que la salud humana y la salud animal son interdependientes y van a estar ligadas a la salud de los ecosistemas en los cuales existen. Este plan fue concebido como: "un enfoque global colaborativo para comprender los riesgos para la salud humana, animal y del ecosistema en su conjunto 11 (Organización
Mundial de la Salud, 2021). Es imposible negar la conexión entre el bienestar humano y el bienestar animal, por 10 cual es razón suficiente para que las ramas del poder público, incluida la legislativa, decidan tomar medidas para prevenir escenarios que pongan en riesgo la vida y la salud de los habitantes y, por ende, implementar el enfoque "Una sola salud" en sus políticas e iniciativas de índole pública. Este enfoque es el que nos permitirá señalar que la labor de las personas que rescatan animales de las calles, ya sea para atenderlos, recuperarlos y/o albergarlos, representa un servicio importante y valioso para la sociedad y la economía panameña, en más de un sentido. No solamente estas personas atienden un fenómeno que pueda agravarse con consecuencias graves para la salud humana y animal, sino que lo hacen generalmente con sus propios recursos, bastante limitados. Atender un animal rescatado generalmente implica gastos recurrentes de alimentación, vacunación, esterilización, medicalización, veterinarios, dentro de los cuales también debemos incluir costo de exámenes y tratamientos, alojamiento; Esta noble labor, lastimosamente, también cuenta con altos costos sociales, personales, familiares y emocionales por el nivel alto de compromiso, esfuerzo y dedicación que requiere. Costos muy injustamente recostados en los hombros de personas particulares, que son en su mayoría mujeres. Las tareas que están personas han asumido por empatía, significa una reducción del déficit, proliferación de enfermedades y de las tasas de natalidad animales desamparados, puesto que cubren el gasto en realización, además de la protección que se les brinda a seres capaces de sentir y sufrir igual que cualquier humano, es decir, de no hacer estas personas esta labor, la situación no solamente sería mucho más grave, sino que además tendría altos costos para la sociedad. Debe existir una política nacional materializada ante el tema para que de esta forma las posibles ayudas que estas personas, dígase rescatistas de animales, obtienen no sean solamente beneficios aislados y esporádicos sin un real impacto en las condiciones de estos cuidadores, los animales a quienes rescatan y cuidan, y la salud pública de la República.
Si bien estas personas reciben apoyo de la sociedad, mediante donaciones económicas o materiales, las mismas realizan su labor con fundaciones, organizaciones e iniciativas no reconocidas, por 10 que convierte su importante labor en una tarea no dignificada o apoyada por el Gobierno Nacional. Estas personas, como podemos observar en los casos expuestos en redes sociales y medios de comunicación, se ven desbordadas en su capacidad de rescate, albergue y atención. Esto significa que cuentan con una imposibilidad para pagar tratamientos y procedimientos veterinarios, adquiriendo así grandes deudas con clínicas veterinarias. Es común que dichas personas o fundaciones puedan encontrar dificultad en atender a los animales como se debe, por la complejidad que requiere adquirir medicamentos y tratamientos o con hacinamiento, ya que, en su mayoría, usan sus propias casas para resguardar a los animales. Es importante mencionar un poco de contexto internacional para que podamos ver de qué forma Panamá puede gestionar este problema. Por ejemplo, la ley 4 de 2016 logró que la Comunidad de Madrid (España) legislara sobre los asuntos relacionados con el bienestar animal y, por ende, se estableció como una de sus finalidades promover la canalización de ayudas a las entidades de protección animal y la sociedad civil en el desarrollo de su actividad de protección animal. Esta medida no solamente permitió que se brindarán subvenciones para las entidades dedicadas a la protección de animales, sino que además pudo ayudar a sufragar los gastos veterinarios, de alimentación y cualquier otro asociado con la labor de rescatista y cuidador de animales en estado de calle. Por otro lado, Holanda es un país que es mundialmente reconocido por la ausencia de animales en la calle y esto se debe a sus distintas iniciativas públicas que pusieron en marcha en referencia a los animales; iniciativas como la educación (responsabilidad de tenencia, crianza y cuidado), registro y esterilización. En la parte de esterilización fueron claves los distintos grupos, fundiciones y coaliciones creadas en Holanda para la protección animal, ya que estos fueron quienes ejecutaron el programa de esterilización, involucrando así de forma exitosa a las personas voluntarias yal gobierno. Resulta indispensable, por lo tanto, reconocer la labor que estas personas realizan y a la vez garantizar que tengan las medidas necesarias para seguir apoyando a la sociedad panameña de la forma tan ejemplar que lo hacen.
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Exposición de motivos
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